¿Qué ocurre?

Durante el embarazo ocurren muchos cambios físicos muy visibles: el vientre va a crecer y el bebé también. Esto es bastante obvio.

Pero también aparecen muchas turbulencias emocionales, no tan visibles: dudas, incertidumbres, temores...

¿Estará todo bien? ¿Será niño o niña? ¿Cómo será el parto? ¿Cómo cambiará nuestra familia? ¿Podré amamantar a mi bebé?...

Quizá una de las cuestiones que nos solemos hacer las mujeres embarazadas, y que muchas veces no nos atrevemos a compartir, es: "¿cómo seré como madre?".

En muchas ocasiones, nosotras mismas, debido al entorno socio-cultural en el que vivimos, nos ponemos una grandísima presión:
¿parto natural?, ¿parto en hospital?, ¿lactancia materna?, ¿biberón?, ¿baja laboral tras el parto?...

¿Quieres saber más?

Estas preguntas nos las formulamos desde la razón, sin tener aún a nuestro bebé en nuestros brazos... Como seres pensantes que somos, tenemos ese pequeño "defectillo": nos adelantamos a lo que vendrá.

Bueno, ahora que lo tenemos reconocido, podemos aderezarlo con humor y verbalizarlo.

Desde mi experiencia, y viendo la situación socio-cultural en la que vivimos, existen dos grandes tendencias de pensamiento en torno al embarazo, el parto y la crianza, que generan una gran presión en las mujeres embarazadas.

Por una lado una tendencia... que no sé cómo llamar, la verdad:

  • "Hay que" parir sin epidural porque es lo mejor para el bebé...
  • "Hay que" dar de mamar al bebé porque es lo mejor para él...
  • "Hay que" dormir con el bebé porque se favorece el vínculo...

Por otro lado una tendencia... que tampoco sé cómo llamar, la verdad:

  • "Ponte" la epidural que el parto es un horror...
  • "Deja a tu bebé" con alguien de vez en cuando porque es agotador...
  • "No duermas" con tu bebé porque luego no se irá nunca de tu cama...

¡Qué locura! ¿No te parece?

Si dejáramos a la naturaleza que actuara por sí misma todas estas cuestiones sobrarían: tu cuerpo haría lo que tiene que hacer y tu bebé también.

Pero como vivimos en la era de la información, buscamos información para decidir.

Diferentes situaciones, diferentes elecciones...

  • Primer embarazo: El bebé se lleva toda la atención de mamá. Estamos muy pendientes de todo lo que le pasa. Muchas dudas con respecto a la crianza se cruzan por nuestra cabeza.
  • Segundo embarazo: Como ya hay un hermanito o hermanita al que atender, el bebé se lleva mucha menos atención en el embarazo, pero ¡toda la experiencia! cuando nazca. Ahora tienes menos dudas.
  • Tercero, cuarto, quinto embarazo... La atención en el embarazo disminuye a medida que crece la familia en el exterior, pero ¡la experiencia también va en aumento! ¡Eres toda una experta! Aparecerán muchas menos dudas en torno a la crianza
  • Madre a una edad avanzada: Es un caso muy frecuente actualmente. Las mujeres trabajadoras son las que aplazan más esta decisión. Pasar de los 35 para ser mamá no es una enfermedad. Es posible que la edad tenga un punto positivo: la tranquilidad que aporta el tener una carrera profesional ya establecida.

¿Qué me ayuda?

Mi sugerencia…

  • Infórmate para decidir, pero no te intoxiques de información.
  • Intenta que la información que recibas puedas comprenderla con facilidad y no se posicione en ninguna tendencia de crianza de forma absoluta, así podrás sentir que te ofrecen un abanico de posibilidades.
  • Elige lo que sea más coherente para ti y tu familia. Eso os hará únicos.
  • Que las opiniones de los demás se queden en eso... "opiniones de los demás".