¿Qué ocurre?

Por fin... Ya está aquí... Ahora puedo abrazarle, besarle, verle su carita...

Han sido unos largos meses de espera.
Especialmente las últimas semanas se hacen interminables:
el vientre abultado, sensación de pesadez, las visitas nocturnas al cuarto de baño, las múltiples llamadas (bien intencionadas) de familia y amigos en espera de noticias...
Y de repente, ya está aquí...

Los primeros días de vida del bebé son muy importantes.
El bebé dentro de mamá tenía todas sus necesidades cubiertas.
Estaba calentito, flotando, acunado al ritmo de la respiración de su mamá y con el latido cardiaco materno como música de fondo.
A través del cordón umbilical el alimento le llegaba de forma continua, sin necesidad de pedirlo.

¿Cómo serán estos primeros días?

¿Quieres saber más?

Al nacer, esta unión vía cordón umbilical se termina
Y el bebé tiene que poner en marcha sus mecanismos de supervivencia.

El objetivo del bebé:

Es maravilloso y un espectáculo para los sentidos poder presenciar cómo un recién nacido de apenas unos minutos de vida, colocado sobre el vientre de su madre, comienza a mover la cabeza, a emitir sonidos, a ¡reptar! para poder llegar hasta su objetivo...
El pecho materno.

El pezón ha cambiado de color durante el embarazo.
Ha aumentado la pigmentación.
¿Para qué? Para que el bebé pueda diferenciar con mayor claridad su objetivo...
Porque los bebés ¡pueden ver!

El objetivo de la naturaleza:

Un bebé alerta tras un parto espontáneo y natural llega al pecho de su madre, mama el tan importante calostro, establece contacto visual con ella y...
(¡Plas!) "La naturaleza los atrapa":
en las primeras dos horas tras el nacimiento (*) se produce el mayor pico en los niveles de oxitocina de la madre y del bebé...
Lo que entre otras cosas desencadena el importante vínculo afectivo entre los dos...

El alimento del bebé durante los primeros días:

Durante los primeros tres o cuatro días el bebito se alimentará de CALOSTRO, auténtico oro líquido por sus inmensas propiedades

El bebito, ¿qué espera?:

  • Inmediatez: Espera recibir alimento a la mínima señal que emita...
    El llanto será ya una señal tardía...
    Se está adaptando a la vida.
  • Contacto piel con piel: Si recordamos que dentro del vientre no estaba ni en silencio ni en quietud (respiración y latido materno), el contacto piel con piel hará esta transición amable, fluida...
    Y el bebé irá asociando que su mundo, su mamá, responde a sus necesidades.

(*) Michel Odent