¿Qué ocurre?

Durante el embarazo, a medida que el bebé va creciendo, puede que comiences a sentir molestias en la zona alta de tu espalda, a la altura de la línea del sujetador. Esta situación puede desencadenar una sensación de falta de aire, como si te costara respirar. Esto puede ocurrir porque tu bebé está creciendo y genera compresión del músculo principal de la respiración (el diafragma) de forma que la musculatura se ve comprometida y “protesta”.

El diafragma: músculo principal de la respiración

  • Si no estamos embarazadas se mueve con una gran libertad.
  • Con el embarazo todos los órganos internos tienen que comenzar a reubicarse dentro de tu cuerpo para dar cabida a un bebé y que todo ¡¡siga funcionando correctamente!! En este proceso de reubicación el diafragma puede verse comprometido, especialmente si tenemos tensión acumulada.

¿Cómo puedes respirar mejor?

Emociones

Si tienes dolor en la zona alta de la espalda, habrás podido apreciar que se acentúa progresivamente a lo largo del día. Al llegar la noche la sensación puede ser tan incómoda que no encuentres ninguna postura cómoda en la que descansar y que tus sentimientos se conviertan en una montaña rusa; la incomodidad no te permite disfrutar y puedes sentir un abanico amplio de sentimientos no tan positivos.

Durante el embarazo nos sentimos con la presión personal, social y cultural de “tener que” sentirnos contentas, felices y dichosas. Pero... un día aparece esta sensación incómoda que no te permite moverte con seguridad y tu humor y estado de ánimo caen en picado... En esos momentos muy probablemente te sientas incapaz de disfrutar de tu embarazo. Puede que aparezca una mezcla de sentimientos encontrados entre la frustración, el llanto y el malestar junto con la “culpa” al pensar que “no deberías” sentirte así.

La realidad, es que lo sientes. Y lo que sientes es válido, muy válido. El hecho de expresar tus emociones te ayuda a ponerlas en palabras y a que salgan de tu cuerpo. Sin embargo, es muy importante que puedas hacerlo en un entorno en el que no te sientas juzgada, un ambiente acogedor para tu interior donde puedas expresarte sin elegir las palabras adecuadas, dejando que aflore todo lo que sientes.

¿Quieres saber más?

El diafragma es también conocido como el "músculo de la vida"; me maravilla y se merece un trato muy respetuoso.

¿Dónde está?

Se sitúa debajo de tus pulmones. El corazón se posa suavemente sobre él. Presenta una forma de cúpula o de paraguas, y al final del embarazo acabará siendo el techo de tu bebé.

Por debajo del diafragma, se encuentran el resto de los órganos de tu cuerpo. Además albergamos unos ¡¡7 metros de intestinos!! Y te preguntarás: ¿cómo cabe un bebé ahí dentro?

  • Cuando no estamos embarazadas, este músculo presenta principalmente, un tipo de movimiento en cada respiración: la parte alta de su cúpula desciende cada vez que inspiramos haciendo descender a los órganos. Y cuando exhalamos la cúpula vuelve a subir.
  • Durante la fase final del embarazo, además de todos tus órganos, tendrás en tu interior un bebé de unos 3 kg aproximadamente. ¿Cómo se mueve el diafragma? A medida que el embarazo progresa y tu bebé crece, este va empujando los intestinos hacia arriba y hacia los lados, de manera que tu diafragma no puede hacer descender el centro de su cúpula de forma tan libre con cada inspiración. El cuerpo, que es muy sabio, hace que el diámetro de la caja torácica, es decir, toda la circunferencia de la línea del sujetador, se vea expandido hacia los lados para que le diafragma pueda moverse lateralmente. ¡Es sorprendente cómo el cuerpo se adapta!
  • Ahora bien, si la musculatura de nuestro cuerpo, por tensión física o emocional, no se encuentra lo suficientemente flexible, no podrá adaptarse de forma natural y fluida a esta nueva situación y comenzará a “protestar” ocasionando dolor o dificultad para respirar. Muchas mujeres describen esta situación como «me ahogo» o «me falta el aire».

¿Qué me ayuda?

Un baño a temperatura de tu gusto, en el que puedas sumergirte con música que te agrade y un aroma que te resulte relajante puede resultar sumamente liberador para la musculatura de la espalda. Al entrar en contacto con el agua, la musculatura se distiende y se relaja, permitiendo que se amplíe el movimiento respiratorio.

Sabiendo QUÉ te ocurre y POR QUÉ ocurre, te propongo la práctica de secuencias sencillas de Yoga Prenatal para movilizar el diafragma y generar más espacio.